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rinconsensible

RIMA XXXIV

Qué razón llevaba Béquer...

 

Cruza callada y son sus movimientos

silenciosa armonía;

suenan sus pasos, y al sonar recuerdan

del himno alado la cadencia rítmica.

 

Los entreabre, aquellos ojos

tan claros como el día,

y la tierra y el cielo, cuando abarcan,

arden con nueva luz en sus pupilas.

 

Ríe, y su carcajada tiene notas

del agua fugitiva;

llora, y es cada lágrima un poema

de ternura infinita.

 

Ella tiene la luz, tiene el perfume,

el color y la línea,

la forma, engendradora de deseos,

la expresión, fuente eterna de poesía.

 

¿Que es estúpida?... ¡Bah!, mientras, callando

guarde oscuro el enigma,

siempre valdrá, a mi ver, lo que ella calla

más que lo que cualquiera otra me lo diga.

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1 comentario

Eterna -

Becquér siempre está acertado, aunque vivía en un amor constante, intenso, que le acababa haciendo daño.
Me encanta Becquér, no tenía miedo a amar y a decirlo.
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